Contexto
Los Nasoni y el Barroco de Oporto
Por qué se llama a Oporto la ciudad del Barroco en Portugal, qué construyó allí Nicolau Nasoni además de los Clérigos y qué detalles buscar en el casco antiguo.
Reserva un asiento en la nave ↗La ciudad del Barroco
En el siglo XVIII, el norte de Portugal, más rico y poblado que buena parte del país, vivió una oleada de nuevas iglesias, conventos y palacios. Oporto fue su epicentro, y el artículo de la Wikipedia inglesa sobre la arquitectura barroca en Portugal la califica como la ciudad del Barroco en Portugal. Buena parte de esa reputación descansa en un solo arquitecto, Nicolau Nasoni, cuyos edificios teatrales, con la torre de los Clérigos a la cabeza, siguen definiendo el casco antiguo.
De pintor a arquitecto
Nasoni llegó desde Malta en la década de 1720 como pintor decorativo, invitado a trabajar en la catedral de Oporto. Su primera obra documentada en la ciudad fue un conjunto de frescos en los muros de la catedral, donde introdujo la quadratura, la ilusión pictórica de arquitectura. Esa formación se aprecia en sus edificios, concebidos para la mirada, con fachadas que funcionan como decorados teatrales sobre calles empinadas.
Nasoni en la catedral
En la catedral, Nasoni añadió un pórtico de granito en el lado norte y una logia, y diseñó cajas de órgano y un retablo de plata. Junto a ella proyectó el gran Palacio Episcopal, con una fachada de unos 58 metros de largo, aunque solo parte se terminó en vida del arquitecto. En conjunto, muestran hasta qué punto el rostro dieciochesco del centro de Oporto se debe a un solo hombre, y forman una pareja natural para quien sienta curiosidad por el arquitecto que hay detrás de la torre.
Palacios y quintas
La obra de Nasoni fue mucho más allá de las iglesias. La lista de sus edificios en Wikipedia incluye el Palacio de São João Novo y el Palacio de Freixo en la ciudad, y casas de campo con jardines como la Quinta do Chantre, trazada con fuentes a lo largo de un eje central, y la Quinta de Ramalde. En todas late la misma idea: la arquitectura como escenario, con fachadas, escalinatas y jardines dispuestos para ser contemplados desde lejos y abordados con solemnidad.
Madera dorada y granito
Dos materiales definen el Oporto barroco. El granito sostiene la talla de fachadas como la de los Clérigos. En el interior, la talla en madera dorada, conocida en portugués como talha dourada, adquirió un carácter nacional en este periodo, cubriendo altares y capillas de oro. En los Clérigos puede verse ambos, con granito gris y paneles rosados frente a balcones y altares laterales dorados.
Lo que perduró
Los Clérigos resistieron el gran terremoto de 1755. Su planta ovalada, poco habitual en una iglesia, se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos del estilo de Nasoni. El propio Nasoni eligió ser enterrado allí: se unió a la hermandad en 1743 y yace en la cripta, en una tumba que nunca fue señalizada. La restauración de la iglesia y la torre concluyó en 2014.
Descubrirla en una noche
Si dispone de una noche, combine el espectáculo de luz con un breve paseo por las fachadas del casco antiguo en torno a São Bento y la catedral antes de la sesión. El espectáculo de luz utiliza el interior de los Clérigos como pantalla, por lo que ver antes otros edificios de Nasoni agudiza lo que se percibe dentro: las mismas curvas, el mismo amor por el teatro, el mismo contraste de piedra y oro.
Qué observar
Una vez que conoce las señas, el Oporto de Nasoni se reconoce con facilidad. Busque granito tallado con la libertad de la madera, con guirnaldas, conchas y volutas; fachadas que parecen más altas de lo que son, porque son estrechas; y grandes escalinatas que convierten la llegada en una pequeña procesión. En el interior, busque el contraste de piedra gris y oro, y la arquitectura pintada que finge ser real. Los Clérigos reúne todos estos elementos, lo que explica por qué se presta tan bien a la luz proyectada.
Fuentes